La pregunta no es si tu empresa usará IA, sino si lo hará bien. Y «bien» incluye cumplir el RGPD: el mayor riesgo de la inteligencia artificial no es técnico, es legal y reputacional.
Cuando un empleado pega información en una herramienta de IA pública, esos datos pueden salir de tu control. La gobernanza no consiste en prohibir, sino en establecer cómo, dónde y con qué datos se usa la IA.
Datos personales sensibles, información confidencial de clientes, secretos comerciales o credenciales. La primera política de IA de cualquier empresa debería definir esta lista con claridad.
Importa dónde se procesa la información. Para datos sensibles, las opciones privadas o dentro de la UE reducen el riesgo. Conviene revisar los términos de cada proveedor antes de adoptarlo.
En AxisOne ayudamos a definir políticas de uso responsable y a desplegar IA que cumple el RGPD, además de formar a los equipos. La innovación y el cumplimiento no están reñidos.